
Jesús es Vida, eucaristía y oración.
“Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo de un celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” (Mt 5,14-16)
Hay momentos en la vida que no se repiten, instantes únicos donde el corazón late más fuerte, la mirada se alza y sentimos que algo dentro nos empuja hacia fuera. Este es uno de esos momentos. No porque sea fácil, ni porque todo esté claro... sino porque
Dios te mira, sonríe y te dice al oído: “Tú puedes. Es tu momento.”
Brillar no es sobresalir. Brillar es sacar lo mejor de ti, lo que Dios te ha puesto dentro: tu bondad, tus sueños, tu alegría, tu fe, tu compasión. Brillar es decirle sí a la vida, es mostrar al mundo lo que vale tu corazón. Es ELEGIR EL BIEN cuando cuesta, es PERDONAR cuando te quema, es SERVIR cuando nadie lo espera.
Acogiendo con ternura y dando abrazos a todos,
Recibiendo el abrazo de Francisco y, como Él, cuidando y protegiendo la creación,
Aprendiendo, junto a María, a ser ejemplo de fidelidad y entrega,
Ofreciendo abrazos de paz, de solidaridad, de justicia Agradeciendo el Pan de la Vida del Hijo de Dios
Esforzándonos en no hacer esperar a nadie que llame a nuestra puerta
y, ... siendo agradecidos por la vida y más, si `podemos vivirla en Fraternidad.
Hemos llenado nuestra hoja de ruta de anotaciones, de historias, de imágenes, de bonitos recuerdos, de aprendizajes, de sentimientos, de nuevas amistades, de emociones, de alegrías y también de algunas penas, pero todo ello lo hemos ofrecido de corazón. Nos ha ayudado a crecer, ha fortalecido nuestra fe en Dios, nos ha mostrado el corazón de los hermanos y se viene con nosotros para siempre.